La noche del 16 de enero en los Cines Moix Negre no fue un simple concierto: fue una inmersión. Una sala de cine convertida en cápsula sensorial, un público expectante y un repertorio que viajó entre la vulnerabilidad, la introspección y la electricidad emocional.Un estilo muy peculiar es como si metes en una batidora a The Beatles, Nirvana y Pink Floyd pero mucho más espiritual y hetereo
La banda, inspirada en el universo de BRDGS, construyó un relato sonoro que avanzó como una película: escena a escena, crescendo a crescendo.
El viaje comenzó con “WHAT IF”, una pregunta abierta al aire, un arranque que marcó el tono: íntimo, reflexivo, casi confesional.
Sin pausa llegó “BAG OF FRIES”, ligera en apariencia pero cargada de esa melancolía luminosa tan propia de BRDGS.
La banda profundizó con “TELL ME LIES”, donde la interpretación jugó con silencios y respiraciones.
“DIGITAL PRISON” añadió un pulso más oscuro, casi claustrofóbico, que contrastó con la calidez del inicio.
El bloque se cerró con “NO TOMORROW”, un estallido emocional que levantó al público.
“COMING BACK” funcionó como un retorno a la luz.
“LEARN TO DANCE” aportó dinamismo, un respiro, un momento de movimiento interior.
La guitarra tomó protagonismo en “SIX STRINGS MUSE”, una pieza que sonó especialmente bien en la acústica del cine.“STARS” llenó la sala de un brillo suave, casi cinematográfico.
“SAVE ME” fue uno de los momentos más intensos: interpretación contenida, emoción a flor “THE GREAT SILENCE” fue un punto de inflexión: un momento suspendido, casi espiritual.
La banda son un engranaje perfecto , todos al unisono, cada cual , en su intrumento , hicierón que la sala, era un espectaculo de pura magia, interestelar....y más con ese fondo que ocupaba , toda la parte de atras
El cierre llegó con “LET GO”, una despedida que no suelta del todo, que invita a seguir caminando incluso cuando la música se apaga
La sala respondió con una mezcla de recogimiento y entusiasmo.
Los Cines Moix Negre demostraron que pueden ser mucho más que un espacio de proyección: pueden ser un santuario emocional.
La banda, inspirada en BRDGS pero con identidad propia, ofreció un concierto que se sintió cercano, honesto y profundamente humano.
El concierto del 16 de enero fue una experiencia sensorial completa.
Un viaje emocional guiado por un setlist impecable, una interpretación cuidada y un espacio que amplificó cada matiz.
La influencia de BRDGS no fue un adorno: fue el hilo conductor que dio coherencia, atmósfera y alma a la noche.
MI NOTA FINAL:
El concierto del 16 de enero en los Cines Moix Negre dejó una impresión clara: la propuesta funcionó. La banda presentó un recorrido completo por el repertorio de BRDGS con una lectura sólida, cuidada y coherente, adaptando cada tema al formato reducido sin perder profundidad emocional. El setlist, extenso pero equilibrado, permitió construir una narrativa progresiva que mantuvo la atención del público de principio a fin.
El espacio, poco habitual para conciertos, respondió mejor de lo esperado y reforzó los pasajes más íntimos del repertorio. La interpretación fue precisa, sin excesos, y la respuesta del público confirmó el interés por este tipo de iniciativas en la ciudad.
En conjunto, la actuación se consolidó como una propuesta bien ejecutada, con identidad propia y capaz de trasladar el universo de BRDGS a un entorno cercano y accesible. Una experiencia que demuestra que Ciutadella continúa abriendo nuevas vías para la música en directo y que los Cines Moix Negre pueden convertirse en un escenario alternativo a tener en cuenta.
COMPONENTES :
Joan Pons — voz principal y guitarra
Dani Febrer — guitarra eléctrica
Carme Taltavull — coros
Joan Taltavull — coros
Dani Benejam — batería
Bea Álvarez — teclado
Javi Moreno — flauta
Fel Almagro — contrabajo
El conjunto mostró cohesión, criterio musical y una lectura respetuosa del material original, aportando matices propios sin perder la esencia del repertorio.
Texto y fotos :Paco jimenez








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